Agencias
Un fenómeno meteorológico de magnitudes extremas tomó por sorpresa a todo el territorio boliviano, adelantando de manera abrupta el invierno y rompiendo los registros climatológicos previsibles para esta época del año. Un potente frente frío de origen polar ingresó por la frontera sur, arrastrando una masa de aire gélido que mantiene en vilo a siete de los nueve departamentos del país. La alarmante situación ha transformado el panorama cotidiano de las principales urbes y comunidades rurales, obligando a las autoridades a tomar medidas de emergencia inmediatas ante lo que se perfila como una de las temporadas más heladas de los últimos años.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) emitió de manera urgente alertas institucionales debido a descensos térmicos severos. Las marcas en los termómetros se desplomaron bruscamente entre 6 °C y 12 °C por debajo de los valores normales estacionales, provocando un choque térmico crítico. Este fenómeno, técnicamente impulsado por una línea de inestabilidad y un sistema de alta presión post-frontal, se ha estacionado con fuerza sobre la geografía nacional. Las regiones andinas y del altiplano, tradicionalmente frías, experimentan heladas intensas generalizadas en Oruro, Potosí y las zonas altas de La Paz, donde los registros nocturnos ya bordean los cero grados o caen por debajo de estos, amenazando la producción agrícola familiar y la salud pública.
Sin embargo, el impacto más sorpresivo se vive en las denominadas tierras bajas y valles del oriente y sur. El ingreso del temido «surazo» —vientos helados provenientes de la Patagonia chilena y argentina— azotó con violencia a Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca. En el departamento cruceño, ráfagas de viento del sur que alcanzan velocidades de entre 60 y 90 kilómetros por hora han elevado la sensación térmica de congelamiento a niveles insoportables para una población acostumbrada al ambiente tropical. Cielos completamente encapotados, lloviznas persistentes y un ambiente gélido e inédito paralizaron parcialmente las actividades al aire libre, forzando a los ciudadanos a rescatar los abrigos pesados mucho antes de lo habitual en su calendario.
La alarmante escalada de las Infecciones Respiratorias Agudas (IRAS) y resfríos comunes en niños y adultos mayores encendió las alarmas de los Servicios Departamentales de Salud (Sedes). Los hospitales y centros asistenciales reportan filas interminables de pacientes con cuadros clínicos de influenza, bronquitis y neumonía. Ante este crítico escenario epidemiológico, el sector educativo reaccionó con urgencia. Las Direcciones Departamentales de Educación de Chuquisaca y Oruro confirmaron de manera oficial que el horario de invierno entra en vigencia este lunes 18 de mayo en todas las unidades educativas públicas, privadas y de convenio.
Esta normativa obligatoria establece un retraso de 30 minutos en el ingreso para el turno de la mañana y adelanta la salida en media hora para los turnos de la tarde y de la noche, con la finalidad de resguardar a los estudiantes de los picos de frío extremo que ocurren especialmente al amanecer y al anochecer.