Las declaraciones del dirigente del MAS Reynaldo Ezequiel provocaron una verdadera tormenta política luego de ofrecerse públicamente como garante de Tatiana Marset, hermana del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset. Sin embargo, lo que más llamó la atención no fue solo su ofrecimiento, sino el tono relajado y las bromas con las que respondió.
En la entrevista, uno de los comunicadores le consultó si el apellido Marset lo «espantaba o lo enamoraba». Sin titubear, Ezequiel respondió entre sonrisas: «Tan bonita, ¿quién no se va a enamorar de ella? Todos se enamoran de ella. Creo que todos los hombres de Santa Cruz están enamorados de Tatiana Marset», unas palabras que rápidamente comenzaron a circular en redes sociales y despertaron una lluvia de críticas.
Lejos de retractarse, el dirigente reiteró que estaría dispuesto a convertirse en garante para que Tatiana pueda abandonar la cárcel y cumplir detención domiciliaria. Incluso ironizó con las consecuencias que podría traerle esa decisión. «Me van a decir cuñado de Marset», comentó entre risas, para luego agregar otra frase que también generó repercusión: «Capaz a mí también me tire el Gobierno», sugiriendo que podría ser objeto de investigaciones o cuestionamientos por asumir ese compromiso.
Las declaraciones no tardaron en convertirse en tendencia. Mientras algunos usuarios calificaron sus palabras como una broma desafortunada, otros cuestionaron que un dirigente político minimice un caso vinculado al entorno familiar de uno de los narcotraficantes más buscados de Sudamérica.
Decenas de internautas criticaron el tono empleado por Ezequiel, señalando que el proceso judicial que enfrenta Tatiana Marset debería ser tratado con mayor seriedad.
El episodio también reavivó el debate sobre la figura del garante en Bolivia. Para acceder a la detención domiciliaria, la persona beneficiada debe cumplir una serie de requisitos impuestos por la Justicia, entre ellos presentar un garante que asuma la responsabilidad de informar cualquier incumplimiento de las medidas cautelares. Precisamente la falta de ese requisito ha impedido, que Tatiana Marset abandone el penal de Palmasola.
Mientras tanto, el proceso judicial continúa y la Fiscalía mantiene abiertas las investigaciones relacionadas con el entorno de Sebastián Marset. Las palabras de Reynaldo Ezequiel, lejos de pasar desapercibidas, terminaron alimentando la controversia y colocando nuevamente el caso Marset en el centro del debate público, esta vez no por una decisión judicial, sino por unas declaraciones que mezclaron política, humor en una de las investigaciones más sensibles de los últimos años en Bolivia.