El cartílago de la rodilla dañado podría aumentar su grosor y mejorar su fortaleza con ejercicio focalizado, incluso en personas con osteoartritis. La clave no sería «entrenar más», sino aplicar una carga suave, repetitiva y progresiva.
La fortaleza de tu cartílago podría mejorar con movimientos cíclicos y de bajo impacto. En bicicleta se recomienda aproximadamente 60 ciclos por minuto, mientras que en remo se sugiere unas 20 repeticiones por minuto. La duración sería de apenas 10 a 15 minutos diarios. El objetivo es comprimir y liberar el cartílago repetidamente sin someterlo a golpes bruscos.
¿Cómo te ayudaría? el cartílago responde a la carga aumentando moléculas llamadas glucosaminoglucanos, capaces de atraer y retener líquido. Ese proceso puede mejorar la capacidad del tejido para amortiguar presión y, con el tiempo, aumentar su grosor.
El dolor durante el ejercicio debería mantenerse por debajo de 3 sobre 10 y cualquier inflamación posterior sería una señal de que la carga fue excesiva.
La idea central no es descansar por completo ni “aguantar el dolor”, sino encontrar una dosis de movimiento que la articulación pueda tolerar y adaptar durante meses.