Agencias
El debate sobre los posibles riesgos del consumo de azúcar en la salud sigue abierto. Según Mayo Clinic, determinar si el azúcar es perjudicial depende de diversos factores, entre ellos la fuente y el tipo de azúcar consumido. Diferenciar entre azúcares naturales y azúcar añadida es fundamental para comprender los potenciales riesgos y las recomendaciones actuales, como explica la experta Tara M. Schmidt.
El azúcar puede tener efectos negativos sobre la salud cuando se suma en grandes cantidades a la dieta diaria, especialmente en forma de azúcar añadida en alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas. Sin embargo, los azúcares presentes de forma natural en frutas y lácteos suelen ir acompañados de otros nutrientes esenciales, mientras que los productos con azúcar añadida se han relacionado con un mayor riesgo de obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.
Las frutas, la leche y otros alimentos enteros contienen azúcares naturales que se acompañan de proteínas, fibra y vitaminas, como calcio y vitamina D en los lácteos, o fibra y vitamina C en las frutas. Schmidt, especialista en nutrición de Mayo Clinic, destaca que estos alimentos no solo proporcionan energía, sino también nutrientes clave.
En cambio, el azúcar añadida se obtiene de fuentes como la caña de azúcar, la remolacha o el maíz y se refina para incorporarse a una variedad de productos ultraprocesados, desde galletas y refrescos hasta salsas industriales. Estos azúcares añadidos aportan calorías sin beneficios nutricionales adicionales.
Schmidt remarca que no se debe considerar el azúcar como un enemigo absoluto, sino evaluar el alimento completo. Una manzana aporta azúcar, pero también fibra y vitaminas. Un brownie, en cambio, suma al azúcar grasas saturadas y sodio.
El consumo elevado de azúcar añadida está relacionado directamente con el aumento del índice de masa corporal y sobrepeso, sobre todo cuando se ingiere mediante bebidas azucaradas. Las investigaciones de Mayo Clinic indican que estas bebidas constituyen la principal fuente de azúcar añadida en la dieta.
Un exceso de azúcar puede incrementar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, presión arterial alta y un aumento de los triglicéridos. También se ha asociado a enfermedades como el accidente cerebrovascular, colesterol elevado y ciertos tipos de cáncer.
Además, el azúcar añadida favorece la inflamación sistémica y puede contribuir al desarrollo de enfermedades metabólicas, como el hígado graso y la resistencia a la insulina. Un consumo regular de bebidas azucaradas aumenta también el riesgo de gota, una forma de artritis vinculada a la acumulación de ácido úrico en las articulaciones.
Schmidt subraya que reducir el azúcar añadida puede mejorar el control del peso, la glucosa y los triglicéridos. No obstante, aclara que no es imprescindible eliminar todo el azúcar de la dieta para lograr avances en la salud.
Existen alternativas al azúcar tradicional, entre ellas los alcoholes de azúcar y los edulcorantes artificiales. Schmidt recomienda consumir estos productos con moderación, ya que, aunque tienen ventajas, pueden causar efectos secundarios.