El poder antiinflamatorio y anticáncer de la cúrcuma

La cúrcuma ya no es solo una especia exótica: hoy es protagonista en suplementos, cafés y rutinas de bienestar. Promete aliviar el dolor, cuidar el cerebro y proteger el corazón.
Esta especia de color amarillo intenso, originaria de la India, ha ganado popularidad en Occidente por sus posibles efectos beneficiosos en la salud y, en la actualidad, forma parte de suplementos, bebidas funcionales y productos naturales.
Según un reportaje de GQ, su uso puede ayudar a aliviar molestias articulares y prevenir enfermedades crónicas, siempre bajo supervisión médica.
Uno de los beneficios más destacados es su capacidad para reducir el dolor en personas con artritis. Paul Bergner, médico herbolario y director del Instituto Norteamericano de Herbolaria Médica, afirmó a GQ que la cúrcuma puede actuar como alternativa natural a los AINE, sin los efectos secundarios gastrointestinales de estos fármacos.
Un ensayo clínico controlado halló que la curcumina fue tan eficaz como el omeprazol para aliviar síntomas digestivos en pacientes con dispepsia funcional, sin registrar efectos adversos relevantes.
Más allá del dolor, la cúrcuma también es beneficiosa para el sistema digestivo. Stephanie Schiff, dietista del Hospital Huntington de Northwell Health, explicó que favorece el crecimiento de bacterias intestinales saludables y refuerza la barrera intestinal, lo que evita la entrada de sustancias dañinas al organismo.
La inflamación crónica es uno de los principales factores de riesgo para enfermedades como la diabetes, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Schiff destacó que integrar cúrcuma en una dieta antiinflamatoria puede ayudar a fortalecer el sistema inmunológico.
Un estudio clínico con adultos mayores reveló que la curcumina ayudó a preservar la función cognitiva durante un año, mientras el grupo placebo mostró un deterioro medible.
La cúrcuma también se ha asociado con efectos positivos en el cerebro. Volpe afirmó a GQ que la curcumina ayuda a prevenir la acumulación de proteínas beta-amiloide y tau, relacionadas con el Alzheimer.
Además, Schiff señaló que este compuesto aumenta los niveles de serotonina y dopamina, hormonas vinculadas al bienestar emocional.