Bolivia
El fenómeno del «abismo demográfico» en América Latina, advertido por Patricia Janiot y Americas Quarterly, refleja un cambio cultural profundo donde el deseo de tener hijos se está extinguiendo. Lo que antes era un mandato social indiscutible hoy es visto por los jóvenes como un proyecto de riesgo o un sacrificio que no encaja en sus planes de autonomía y desarrollo profesional. En países como Chile, la natalidad ha caído a niveles críticos de 1.1 hijos por mujer, evidenciando que la libertad personal y la estabilidad financiera han superado al modelo de familia tradicional.
Esta tendencia no responde únicamente a un cambio de valores, sino a un entorno económico hostil. Los salarios estancados, la inestabilidad laboral y el alto costo de la vivienda funcionan como «anticonceptivos» reales, convirtiendo la crianza en una amenaza para la estabilidad de la clase media. A esto se suma la «penalización por maternidad», donde la falta de sistemas de cuidado estatal obliga a las mujeres a elegir entre sus aspiraciones laborales o una carga doméstica no compartida. Como resultado, surgen con fuerza los hogares con doble ingreso y sin hijos (DINK), mientras el afecto se desplaza hacia las mascotas.
Bolivia no es ajena a esta crisis y se encuentra en un punto de inflexión histórica. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de fecundidad en el país se desplomó de 3.8 hijos por mujer en 2003 a solo 2.1 en 2023, situándose exactamente en el nivel de reemplazo poblacional. Datos brindados por el Serecí confirman esta caída con una disminución del 18% en los registros de nacimiento entre 2019 y 2025. En definitiva, la región está dejando de ser un territorio de niños para convertirse en uno de adultos que priorizan su calidad de vida. Sin incentivos reales que impidan que la maternidad sea un «suicidio financiero», el continente enfrenta un punto de no retorno en su estructura social e identidad.
Es así que, actualmente, Latinoamérica y en especial Bolivia, enfrentan un abismo demográfico por la crisis económica, falta de apoyo y nuevos planes de vida.