Trabajadores de la emblemática empresa Manaco protagonizaron una masiva marcha de protesta por las calles de Quillacollo que concluyó en la Alcaldía Municipal de este municipio, tras llevar a cabo un ampliado de emergencia. La movilización congregó a representantes del movimiento obrero y directorios en pleno de los sindicatos afiliados a la Federación, con el objetivo de frenar cualquier intento de cierre que ponga en riesgo la estabilidad laboral de cientos de familias en el departamento de Cochabamba y a nivel nacional.
Durante el encuentro sindical se destacó la participación de diversas autoridades y dirigentes, entre ellos el alcalde de Quillacollo, Luis Santa Cruz; el jefe Departamental de Trabajo, Mauricio Pérez; el secretario ejecutivo de la Confederación General de Trabajadores Fabriles de Bolivia, Mario Segundo; y representantes de la Central Obrera Departamental (COD) de Cochabamba. La presencia de estos sectores reflejó la magnitud de la problemática y la necesidad urgente de asumir acciones concretas en defensa de los puestos de trabajo y los derechos conquistados por la clase obrera.
Durante las alocuciones pronunciadas en la protesta, los movilizados enfatizaron el impacto social y económico que acarrearía una medida de esta naturaleza para la región. «De ninguna manera vamos a permitir que se cierre nuestra empresa; no solamente estamos velando por las más de 600 familias que van a quedar en las calles, una empresa que es parte de la historia, de la creación de la historia de Quillacollo, de Cochabamba, a nivel nacional», señalaron con firmeza los trabajadores durante la movilización.
Asimismo, los dirigentes apuntaron directamente a los administradores como los responsables de la crisis y cuestionaron las políticas comerciales que afectan la producción interna frente a la competencia externa. En esa línea, tildaron de «más fácil traer calzados chinos y dejar la producción nacional», advirtiendo con determinación que «con esta unidad y fuerza vamos a vencer a las transnacionales».
Desde la Federación de Trabajadores Fabriles de Cochabamba se reafirmó la postura de lucha y resistencia, recalcando que la clase trabajadora no se arrodilla ni abandona a sus bases.