Primero, Brasil le negó el ingreso a una delegación oficial de Estados Unidos por sospechas de que quería sembrar dudas sobre la confianza de su sistema electoral.
Después, el presidente argentino, Javier Milei, calificó de «ladrón y corrupto» a su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien en respuesta retiró a su embajador en Buenos Aires.
Y esta semana, EE.UU. canceló la visa de la embajadora de Brasil en Washington porque considera que el gobierno de Lula demora la aceptación de su nuevo representante diplomático en el país.
Detrás puede haber un afán de dos presidentes de derecha como el estadounidense Donald Trump y Milei para que el candidato opositor Flávio Bolsonaro derrote al izquierdista Lula en las elecciones de octubre en Brasil, para que otro gobierno afín a ellos se instale en la región, señalan analistas.
Trump también ha respaldado abiertamente a candidatos derechistas en elecciones recientes en América Latina, como ocurrió en Colombia y Honduras, y en mayo recibió a Bolsonaro en la Casa Blanca en plena campaña presidencial.