Cientos de flamencos hacen de la laguna de Cotapachi su hogar, ubicada en Quillacollo tras el calvario de Urkupiña. En el lugar se ha reportado la presencia de más de 15 especies de aves silvestres, incluidas especies migratorias que llegan desde otras regiones y países.
Pese al deterioro del ecosistema, las aves continúan encontrando refugio en determinados sectores donde permanece agua, convirtiendo a la laguna en un espacio con potencial para la observación de aves, educación ambiental, investigación y turismo ecológico. Esta riqueza natural podría desaparecer progresivamente si no se garantiza la recuperación hídrica.
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación son las denuncias sobre loteamientos, asentamientos y construcciones que avanzan hacia sectores próximos a la laguna y la serranía de Cotapachi. No se trata simplemente de terrenos disponibles para una expansión urbana sin planificación. Cotapachi constituye un ecosistema protegido y cualquier intervención debe sujetarse estrictamente a la normativa ambiental, patrimonial, territorial y municipal.