Varios plaguicidas restringidos están en alimentos vendidos en Cochabamba

Un monitoreo ciudadano identificó 26 tipos de plaguicidas en tomate, lechuga, brócoli y apio comercializados en mercados, ferias y supermercados. Entre ellas aparecen sustancias consideradas altamente peligrosas o posiblemente cancerígenas por las referencias utilizadas en el estudio y algunas prohibidas en decenas de países.

Meses después de su publicación, un dato del tercer monitoreo ciudadano sobre residuos de plaguicidas realizado en Cochabamba vuelve a poner el foco sobre la seguridad de los alimentos que llegan diariamente a las familias: entre las sustancias detectadas aparecen plaguicidas que tienen prohibiciones en decenas de países, mientras el propio estudio plantea revisar y ampliar la regulación existente en Bolivia.

La investigación, conducida por la Fundación AGRECOL Andes y publicada en marzo de 2026, analizó 34 muestras de tomate, lechuga, brócoli y apio obtenidas en 11 mercados, ferias y supermercados del área metropolitana de Cochabamba. Los productos fueron sometidos a análisis de laboratorio capaces de identificar residuos de hasta 677 materias activas.

Sustancias restringidas fuera de Bolivia

Los resultados identificaron 26 tipos diferentes de plaguicidas. De acuerdo con las clasificaciones empleadas por el informe, 11 son considerados Plaguicidas Altamente Peligrosos (PAP) y cuatro como posiblemente cancerígenos (PPC).

Entre ellos destaca el Chlorpyrifos, insecticida que, según el documento, está prohibido en 32 países, incluido Perú. También fueron encontrados Carbendazim, prohibido en 32 países según la tabla del estudio; Omethoatho, en 33; Bifenthrin, en 30; y sustancias como Lufenuron, Imidacloprid, Thiamethoxam y Clothianidin, para las que el documento registra prohibiciones en 28 países.

Esto no significa que su presencia constituya automáticamente una infracción de la normativa boliviana. El propio monitoreo señala que ninguno de los plaguicidas actualmente prohibidos por la norma nacional fue detectado y plantea precisamente que la lista boliviana sea actualizada y ampliada considerando sustancias reguladas en otros países.