La estabilidad y variación de precios en la canasta familiar sigue marcando la jornada en los centros de abasto cochabambinos. Un recorrido por los mercados evidencia una marcada diferencia en el precio de la carne de pollo dependiendo de su procedencia, mientras que el sector de la carne de res logra mantener sus costos estables a pesar de los problemas logísticos ocasionados por la escasez de diésel.
En el caso de la carne avícola, las comerciantes reportan una brecha de hasta 5 bolivianos por kilo según el origen del producto. El pollo proveniente de Santa Cruz se oferta a 13 bolivianos el kilo, caracterizándose por unidades que superan los 3 kilogramos de peso.
«El pollo grande de Santa Cruz sigue llegando; esos son de 3 kilos para arriba a 13 bolivianos. Son pollos grandes que han crecido por el bloqueo, son más grandotes y por eso es», explicó una comerciante del sector.
Por su parte, la producción local de Cochabamba se comercializa a un precio mayor: 17 bolivianos el kilo con menudo y 18 bolivianos sin menudo. Según las vendedoras, el consumidor prefiere el ave local —de un peso promedio entre 2 y 2,1 kilogramos— para la preparación de platillos específicos o para el rubro de las brosterías, reservando el ejemplar cruceño para preparaciones como chicharrón, picante o pollo al horno.
En la sección de carnes rojas, el panorama refleja un abastecimiento «casi irregular» debido a las dificultades que enfrentan los transportistas por la falta de diésel. Sin embargo, las comerciantes han optado por sostener e incluso ajustar levemente a la baja algunos cortes para contrarrestar la disminución en las ventas.
El kilo de bola de lomo se mantiene entre 70 y 72 bolivianos. En tanto, otros cortes de consumo masivo registran ligera estabilidad:
Carne molida: Se vende entre Bs 52 y 54 el kilo (habiendo bajado desde los Bs 56 a 58 anteriores).
Chuletas: Se comercializan entre Bs 54 y 56 el kilo (frente a los Bs 60 en los que se cotizaba previamente).