Las Iglesias Evangélicas Unidas de Bolivia muestran su preocupación por la segunda muerte de pastores en el trópico de Cochabamba. La primera muerte del pastor fue registrada en Entre Ríos, presuntamente por una bala perdida. Y este último, el segundo, fue por una arma casera en el municipio de Shinahota.
El representante de Iglesias Evangélicas Unidas, Luis Aruquipa, pidió la intervención de la DEA al Chapare tras la muerte de un segundo pastor. También recordó que durante los bloqueos ya se registraban amenazas contra miembros de su iglesia, y pide intervención del ejército.
«Pedimos que, por los derechos de los pastores y por los derechos de todos los creyentes, para que la DEA, la policía y el ejército incursionen en el Chapare. La impunidad no puede prevalecer frente a un hecho como este. Así mismo, exhortamos al gobierno boliviano a garantizar el pleno ejercicio de la libertad religiosa, la seguridad de los ministros de culto y la protección de todas las comunidades de fe conforme a la Constitución Política del Estado y los tratados internacionales sobre los derechos humanos. Como Iglesias Evangélicas Unidas de Bolivia, elevamos nuestras oraciones por la familia del pastor Edwin Mollo, por su congregación y por todos los que hoy sufren esta irreparable pérdida. Oramos también para que Dios conceda sabiduría, integridad y discernimiento a las autoridades encargadas de la investigación para que la verdad y la justicia prevalezcan», denunció el representante de Iglesias Evangélicas Unidas.