Beller desde los 18 años era una «manipuladora»

Una auténtica bomba mediática detonó en el programa Encontrados, conducido por Gonzalo y Cacho, tras las contundentes declaraciones del analista político Andrés Delgadillo. En un relato que dejó atónitos a los conductores, el especialista desempolvó los inicios de Nadia Beller cuando era apenas una joven estudiante de Derecho en la histórica Universidad San Francisco Xavier de Sucre.
Según Delgadillo, Beller ingresó al escenario universitario con tan solo 18 años, convirtiéndose en la fuerza clave para el triunfo de una plancha al Centro de Estudiantes. Sin embargo, lo impactante de la historia vino después: tras iniciar una relación sentimental con uno de los principales ejecutivos del centro y culminar dicho noviazgo en malos términos, la joven emprendió una feroz campaña aula por aula acusándolo de agresiones físicas.
La presión ejercida por la estudiante fue tan implacable que logró un hito histórico sin precedentes: provocó la renuncia de la dirigencia del centro de estudiantes por primera vez en los 380 años de historia de la gloriosa Carrera de Derecho de la San Francisco Xavier, una de las facultades más antiguas e influentes de Bolivia.
La escalofriante historial de poder no se detuvo en las aulas. Delgadillo advirtió sobre la meteórica y peligrosa astucia de Beller, asegurando que desde muy joven ya tejía cuestionables «vínculos con la justicia», codeándose e intimando con jueces, vocales y magistrados cuando ni siquiera se había titulado como abogada en la carrera de Derecho.
El analista fue tajante, la controversia no es algo nuevo, destacando que a lo largo de su carrera política ya «se ha llevado por delante a cinco grandes actores políticos». Un perfil de ambición, cálculo y maniobras destructivas que, según lo expuesto, la acompaña desde sus primeros pasos en Sucre antes de dar el salto a la arena política nacional.
El analista enfatizó que este tipo de maniobras no representan un hecho aislado, sino la constante de una figura que supo moverse estratégicamente. Su capacidad para tejer alianzas de conveniencia y generar profundas fracturas políticas ha sido la fórmula con la que logró consolidar su influencia y desplazar lideres.