Cinco señales del cáncer de mama que no se deben ignorar

El cáncer de mama es uno de los cánceres más frecuentes entre las mujeres. Puede desarrollarse cuando determinadas células de la mama comienzan a crecer de manera descontrolada y forman una lesión que, con el tiempo, puede invadir tejidos cercanos o extenderse hacia otras partes del organismo.
Uno de los aspectos más importantes es que durante sus primeras etapas puede no producir dolor ni síntomas evidentes. Algunas lesiones son descubiertas mediante estudios de detección antes de que puedan sentirse con las manos. Sin embargo, también existen determinados cambios en las mamas que deberían ser evaluados.
Una de las señales más conocidas es la aparición de un bulto nuevo en la mama o en la axila. Puede sentirse diferente al tejido que lo rodea y muchas veces no produce dolor. Aunque numerosos bultos mamarios son benignos, cualquier masa nueva o persistente merece una valoración profesional.
Otra señal es observar un cambio inexplicable en el tamaño o la forma de una mama. Es completamente normal que exista cierta diferencia entre ambos senos, pero un cambio nuevo que antes no estaba presente puede necesitar evaluación.
La piel también puede presentar alteraciones. Hundimientos, hoyuelos, engrosamiento o una apariencia semejante a la “cáscara de naranja” pueden aparecer cuando determinados procesos afectan los tejidos y estructuras situados debajo de ella.
El pezón puede proporcionar otra señal de advertencia. Una retracción nueva, en la que comienza a dirigirse hacia dentro cuando anteriormente no lo hacía, merece atención.
Es importante comprender que encontrar alguna de estas señales no significa automáticamente tener cáncer, la única manera de conocer la causa es mediante una evaluación adecuada. Sin embargo es primordial saber reconocer señales extrañas en los senos.