Agencias
El café, una de las bebidas más consumidas en el mundo, ha captado el interés de la comunidad científica por sus complejos efectos sobre la salud. Estudios recientes de la Harvard Medical School y la National Kidney Foundation han analizado cómo el consumo diario de café impacta la función renal, identificando tanto beneficios potenciales como precauciones necesarias para ciertos grupos. Ambas instituciones confirman que el consumo habitual de café ejerce efectos directos sobre los riñones, destacando su acción diurética, la posible reducción del riesgo de enfermedad renal crónica y su influencia en la presión arterial. Por ello, recomiendan un consumo moderado y adaptado a cada condición.
Para la mayoría de los adultos sanos, tomar entre tres y cuatro tazas diarias se considera seguro. La ingesta moderada no aumenta el riesgo de daño renal en personas sin antecedentes médicos relevantes. Sin embargo, quienes presentan hipertensión, hipotensión, embarazo o baja densidad ósea deben consultar a un médico antes de consumir café regularmente. El café estimula la función renal al incrementar el filtrado glomerular y favorecer la eliminación de sal y agua por la orina, lo que se traduce en una mayor frecuencia urinaria. En adultos sanos, este efecto diurético no implica riesgo de deshidratación si se respeta la dosis; los desequilibrios solo surgen cuando se exceden ampliamente las sugerencias.
El consumo de café incrementa el volumen de orina excretado, favoreciendo la depuración renal. Tanto Harvard como la National Kidney Foundation coinciden en que este efecto no representa un riesgo de deshidratación siempre que no se excedan las cantidades aconsejadas. El riesgo de alteraciones en el equilibrio de líquidos aparece solo ante consumos elevados y sostenidos. Además de su papel como diurético, se asocia a una menor incidencia de enfermedad renal crónica. La evidencia indica que los adultos sanos que consumen café de manera regular presentan un menor riesgo de daño renal a largo plazo. Estos beneficios se atribuyen a los antioxidantes presentes, que reducen el estrés oxidativo, factor vinculado al deterioro renal y al desarrollo de enfermedades crónicas.
Por otra parte, algunos estudios sugieren que el café puede tener efectos protectores frente a la formación de cálculos renales, aunque estos resultados requieren mayor evidencia clínica. El café puede provocar aumentos temporales en la presión arterial por la acción estimulante de la cafeína sobre el sistema nervioso. Sin embargo, el posterior efecto diurético disminuye el volumen de líquidos, lo que podría favorecer una reducción de la presión en ciertos casos. Ambas instituciones enfatizan que personas con hipertensión, hipotensión, mujeres embarazadas y quienes padecen baja densidad ósea consulten con un profesional, ya que el exceso de cafeína puede incrementar el riesgo de complicaciones graves si no se supervisa de forma adecuada por expertos.