Agencias
El Gobierno Autónomo Municipal de El Alto ha desplegado intensos operativos de control sanitario en mercados y ferias tras recibir denuncias sobre la comercialización camuflada de carne de burro. Esta situación generó alarma en el departamento de La Paz, motivando la inmediata intervención de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Las inspecciones buscan frenar el faenado clandestino y garantizar que los productos cárnicos distribuidos cumplan con las normas de inocuidad alimentaria del país.
El secretario de Seguridad Ciudadana de El Alto, Elio Pacheco, calificó la venta engañosa e informal de este insumo como un delito grave contra la salud pública. La autoridad aclaró que los operativos no responden a una prohibición absoluta del consumo de este animal, sino a la falta de regulaciones sanitarias en su cadena de distribución.
El principal problema radica en que el producto se comercializa de forma clandestina, mezclado maliciosamente con cortes de res, y proviene de mataderos ilegales que no cuentan con supervisión veterinaria formal. Para identificar el producto, el municipio detalló que la grasa corporal de la res es blanquecina o cremosa, mientras que la de burro es marcadamente amarilla y aceitosa. La pulpa posee una similitud extraordinaria a simple vista, por lo que se instó a los compradores a examinar con rigurosidad el color de los tejidos grasos antes de realizar cualquier compra.
Las autoridades locales advirtieron que los vendedores que ofrezcan este alimento de manera fraudulenta serán arrestados y remitidos al Ministerio Público. Asimismo, se habilitará una plataforma digital interactiva y una línea telefónica para recibir denuncias vecinales directas en tiempo real.
En el ámbito científico y médico, la carne de burro no es intrínsecamente dañina ni tóxica para el organismo humano, siempre y cuando provenga de un proceso higiénico. De hecho, especialistas en nutrición destacan que posee un excelente perfil nutricional, superior en varios aspectos al de la carne vacuna tradicional. Es un alimento altamente magro, con un porcentaje de grasa visible y calorías marcadamente inferior al de la res.
Su aporte de proteínas de alto valor biológico ronda el 20%, conteniendo todos los aminoácidos esenciales necesarios para el desarrollo muscular. Adicionalmente, se destaca por su alta concentración de hierro hemínico, el cual es fácilmente absorbido por el cuerpo humano y resulta ideal para combatir o prevenir cuadros de anemia crónicos.
También aporta minerales indispensables como fósforo, calcio y zinc, junto con vitaminas del complejo B, especialmente la B12. Su grasa, aunque estéticamente amarillenta, posee un mayor porcentaje de ácidos grasos insaturados y un menor nivel de colesterol perjudicial en comparación con los cortes vacunos convencionales. Cuenta también con un sutil sabor dulce debido a sus niveles de glucógeno. El verdadero peligro proviene de la clandestinidad del faenado y las malas prácticas sanitarias ilegales que exponen el alimento a bacterias como Salmonella o E. coli, o parásitos que causan infecciones severas y ponen en riesgo la salud de la población.