El ibuprofeno es uno de los analgésicos de venta libre más usados en el día a día. Tanto así, que es probable que lo percibas como una opción bastante segura. De hecho, quizá has considerado tomarlo para calmar un dolor de cabeza antes de salir de fiesta, o al día siguiente para lidiar con las molestias después de beber. Pero, ¿es inofensivo combinarlo con alcohol?
Ya sea que hagas un consumo simultáneo, o con pocas horas de diferencia, esta mezcla puede causar irritación gástrica. Por sí solos, y sobre todo en cantidades excesivas, el ibuprofeno y el alcohol tienden a lesionar el revestimiento del estómago y elevar el riesgo de úlceras y sangrados. Juntos potencian estas reacciones y, a veces, derivan otras complicaciones.
Si has tomado ibuprofeno y alcohol seguido o con poco tiempo de diferencia, y no has experimentado síntomas evidentes, ten cuidado. El hecho de que las reacciones no se den de forma inmediata, no indica que mezclarlos sea seguro. Sus efectos pueden acumularse y comprometer tu salud, en especial si lo haces con frecuencia o si tienes enfermedades digestivas o renales.
El ibuprofeno disminuye la presencia de sustancias que protegen la mucosa del aparato digestivo. Al mezclarlo con alcohol, esa barrera se debilita aún más y aumenta la sensibilidad a la acidez y la irritación. Con el tiempo, esto puede causar problemas como: dolor abdominal severo, indigestión o ardor, úlceras estomacales, sangrados, que se manifiestan en las heces o en vómitos, además de un severo daño hepático a largo plazo.