La Phisara de quinua es un plato ancestral, sencillo y profundamente nutritivo que ha alimentado a las comunidades del altiplano por generaciones. Sin embargo, con el pasar de los años se ha convertido también en el «desayuno» ideal consumido por jóvenes y universitarios, quienes lo prefiere no sólo por su delicioso sabor, sino también por lo accesible del precio.
Es bastante normal ver a varias vendedoras ambulantes ofrecer éste plato desde las primeras horas de la mañana en cualquier esquina de la ciudad.
Si bien su preció en años anteriores oscilaba entre los 5 bolivianos, hoy en día es fácil encontrarlo hasta en 8 bolivianos.
Su origen se remonta a tiempos precolombinos, donde la quinua, conocida como el “grano de oro de los Andes”, era parte esencial de la dieta de los pueblos originarios.
Este delicioso platillo se prepara con quinua, al que se le puede añadir queso, huevo según la región y el gusto. Es una comida balanceada, ligera pero poderosa, que representa la sabiduría agrícola y la conexión con la Pachamama.
Por su alto valor nutritivo, por concentrar una importante cantidad de proteínas de tipo vegetal, con excelente calidad de aminoácidos esenciales y por ser de fácil digestión, se recomienda consumir quinua una a dos veces por semana, en especial como parte de la alimentación infantil y también en la de los adultos mayores.
Su versatilidad para ser cocinada permite que la quinua se pueda preparar en guisos, sopas, desayunos, entradas, platos de fondo, para acompañar algunas carnes como pollo, pavita, pescado, o sangrecita, hígado, bofe, entre otros.
En el caso de los niños y adolescentes, los beneficios nutricionales de la quinua son fundamentales por la cantidad de proteínas de tipo vegetal y la calidad de aminoácidos esenciales en una buena elección para una alimentación rica en nutrientes.