Ser delgado, correr varias veces por semana y llevar una vida físicamente activa puede reducir numerosos factores de riesgo cardiovascular. Sin embargo, ninguna de estas características garantiza por sí sola que tus niveles de colesterol sean adecuados.
Una persona aparentemente saludable puede mantener durante años concentraciones elevadas de determinadas lipoproteínas mientras la Aterosclerosis comienza a desarrollarse silenciosamente.
Una persona puede sentirse perfectamente, entrenar regularmente y tener un buen rendimiento físico mientras estas modificaciones se desarrollan lentamente dentro de determinadas arterias. Por eso estar delgado no permite conocer tu LDL.
El peso corporal es solamente uno de los muchos factores relacionados con la salud metabólica. La concentración de colesterol en sangre también depende de la genética, la actividad de los receptores hepáticos, determinadas enfermedades, la alimentación y otros mecanismos.
Por esta razón, mirar únicamente el espejo o la capacidad para hacer ejercicio no permite saber qué ocurre dentro de las arterias. Son características favorables para la salud cardiovascular, pero no funcionan como un escudo absoluto contra el colesterol alto. La genética, el hígado y otros factores pueden mantener elevado el LDL incluso en personas físicamente activas.