Tu lengua da señales sobre tu estado de salud

La lengua es una de las zonas del cuerpo que más información puede ofrecer sobre la salud oral y, en algunos casos, sobre el estado general del organismo.
Su color, textura, humedad, sensibilidad y presencia de placas pueden cambiar por causas simples como deshidratación, higiene insuficiente, consumo de café, tabaco, ciertos alimentos o medicamentos. Pero cuando esos cambios son persistentes, dolorosos o aparecen junto con otros síntomas, pueden ser una señal de que algo necesita evaluación profesional.
Una lengua saludable suele verse rosada, húmeda y con una superficie ligeramente rugosa por las papilas.
Una capa blanca, por ejemplo, muchas veces se relaciona con acumulación de bacterias, restos de comida, células muertas, boca seca o mala limpieza de la lengua.
La lengua roja intensa a veces aparece por irritación, alimentos muy calientes o picantes, infecciones, fiebre o deficiencias nutricionales como vitamina B12.
La lengua amarilla con frecuencia se debe a acumulación de células muertas y bacterias sobre las papilas. Puede empeorar con boca seca, tabaco, café, té o higiene oral limitada.
Una lengua pálida puede relacionarse con baja irrigación, anemia o deficiencias nutricionales, pero no debe diagnosticarse solo por apariencia.
Y una lengua morada, azulada o muy oscura puede sugerir problemas de oxigenación o circulación, especialmente si se acompaña de labios azulados.