La senadora María Elena Pachacute, de la bancada Libre, afirmó que aproximadamente el 70% del personal que actualmente trabaja en el Estado tendría vínculos con el Movimiento Al Socialismo (MAS).
La legisladora explicó que realiza un seguimiento periódico a la administración pública y que, de acuerdo con sus últimas verificaciones, los cambios de funcionarios durante la actual gestión habrían sido limitados. Según su estimación, solo cerca del 30% del personal habría sido sustituido, mientras que el resto continuaría en diferentes reparticiones estatales.
Pachacute señaló que la permanencia de funcionarios vinculados al anterior partido de gobierno no significa necesariamente que todos continúen en los mismos cargos. Algunos trabajadores, dijo, habrían sido trasladados a otras instituciones, manteniéndose dentro de la estructura pública pese al cambio de administración.
El presidente Rodrigo Paz reconoció anteriormente que todavía existen funcionarios relacionados con el MAS dentro del aparato estatal. Sin embargo, desde el Ejecutivo se defendió la permanencia de trabajadores con experiencia técnica, argumentando que no todos deben ser removidos únicamente por su pasado político.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, sostuvo que existen funcionarios que conocen el manejo técnico de las instituciones y que su capacidad profesional debería ser tomada en cuenta antes de proceder con despidos masivos.
La diputada oficialista Claudia Bilbao, por su parte, admitió que existen dificultades legales para retirar a funcionarios públicos, debido a que algunos recurren a mecanismos judiciales para recuperar sus puestos. También cuestionó que determinadas instituciones no hayan realizado cambios desde el inicio de la gestión.
Las declaraciones de Pachacute reavivan así la polémica sobre la renovación de la burocracia estatal y ponen bajo presión al Gobierno de Paz, que enfrenta el desafío de demostrar cuánto ha logrado modificar una estructura pública construida durante los últimos años. La discusión también abre interrogantes sobre la influencia que todavía tendría el MAS.