El consumo de bebidas energéticas antes del ejercicio es una práctica común entre atletas de todas las edades que buscan mejorar su resistencia y desempeño.
La popularidad de estos productos tiene relación con su facilidad de acceso y la promesa de aumentar la energía y la concentración durante el entrenamiento o la competición. Los especialistas alertan, no obstante, sobre los posibles efectos secundarios y riesgos asociados con su ingesta.
No debería ser muy sorprendente que las bebidas energéticas no son buenas para la salud. En el pasado, se han relacionado con muertes y se conoce que tienen efectos similares a los de la cocaína. Ahora, en un nuevo estudio de caso publicado por el British Medical Journal (BMJ), se descubrieron más efectos secundarios que pueden llegar a destrozar el hígado.
En el estudio de caso participó un trabajador de la construcción de 50 años que bebió cuatro bebidas energéticas al día durante un periodo de tres semanas. Acabó desarrollando una hepatitis aguda, así como náuseas, dolor abdominal y vómitos. Al principió pensó que era la gripe, pero cuando los ojos y la piel se le pusieron amarillos, fue a urgencias y allí descubrieron una grave infección de hígado. En cuanto dejó de beber tantas bebidas energéticas, los síntomas desaparecieron.
Grub Street señala que esta es la segunda vez que su consumo excesivo de bebidas energéticas se ha relacionado con sus problemas de hígado. En 2011, se diagnosticó a una mujer generalmente sana de 22 años con hepatitis aguda; admitió que estuvo bebiendo 10 latas de bebidas energéticas al día durante dos semanas.
En ambos casos, los médicos dicen que los altos niveles de niacina (o vitamina B3) son la causa de los daños en el hígado, no la cafeína u otros ingredientes. Según el informe del BMJ, la niacina es lo que causa los daños en el hígado.
Si bien las bebidas energéticas pueden ofrecer un impulso temporal durante el ejercicio, los especialistas piden mucha precaución ya que sus riesgos deben ser evaluados con atención.